miércoles, 1 de abril de 2015

IV Jornadas Internacionales de Comunicación Institucional e Imagen Pública Curso Complementario de Comunicación y Protocolo XV Pontevedra, 22 y 23 de abril de 2015

Programa

Día 22 de abril de 2015

09,00. Acto inaugural. Homenaje a la Diputación Provincial de Pontevedra por su colaboración con este curso durante 15 años
09,30. Conferencia inaugural
La documentación en el Protocolo: Fuentes, recursos y disposiciones fundamentales a lo largo de la historia
Dra. Dolores del Mar Sánchez González. Profesora titular de Historia de Derecho y de las instituciones de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Coordinadora del Master Universitario en Protocolo. Directora del Master en Protocolo, del Especialista en Comunicación, Protocolo y Relaciones Públicas, y del Experto en Relaciones Institucionales y Protocolo de la UNED.
10.30.
La transición de la monarquía en España: Errores y equívocos constitucionales en la abdicación de un rey y la entronización de otro, derivados del protocolo como lenguaje
Dr. Fernando Ramos. Profesor titular de Derecho y Deontología de la Comunicación. Director de la Academia Internacional de Protocolo de la OICP.
11.15. Descanso
11.30.
El Protocolo de la Iglesia y el Protocolo del Estado Vaticano
Dr. Enrique Somavilla Rodríguez. Doctor en Derecho y en Teología. Religioso agustino. Delegado del Patrimonio cultural de la Provincia Agustiniana de España. Profesor en el Centro Teológico San Agustín (CTSA) de Los Negrales (Madrid) y del Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid (ETAV) de Valladolid.
12.15.
Relaciones públicas y comunicación institucional. Relato de una experiencia
María Xosé Porteiro. Ex diputada nacional y autonómica. Relaciones Públicas del Concello de Vigo. Ex directora del Museo del Ferrocarril y ex representante de Galicia en Buenos Aires. Periodista y escritora.
13.00.
Protocolos y organización en los grandes eventos de empresa de marcas internacionales. Un ejemplo práctico: Vuitton
Martha G. Peláez. Asesora de Comunicación. Formadora Internacional. Presidenta de OIDECOM (Observatorio Iberoamericano de Estudios de Comunicación)
13.45. Coloquio general
14.30. Fin de la sesión de mañana
16.30.
Protocolo y Protocolos de un medio de comunicación local, La CRTVG
José Octavio Rodríguez. Coordinador de la Radio Gallega y de la Televisión de Galicia en las Rías Baixas y Norte de Portugal. Ex director del Centro Territorial de TVE en Galicia) y de Turismo Rías Baixas
17.00
Nuevas fórmulas para potenciar la imagen de marca en la industria de la moda. De la prescripción de bloggers a las pop up y flagship stores
Dra. Mónica Valderrama Santomé. Periodista. Profesora Titular de Publicidad y Relaciones Públicas.
17.40.
Descanso
17,50
El Protocolo de Estado en América del Sur. Manifestaciones de imagen pública en las Repúblicas americanas
Cnl. Jorge Daniel Salvati, expresidente de la Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo. Presidente de la Asociación de Profesionales del Ceremonial de la República Argentina.
18.30.
Diseño, confección, estructura y contenidos de una revista científica de Comunicación y Relaciones Públicas
Dr. David Caldevilla. Profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
18.45. Comunicaciones
19.00. Fin de la Jornada

 






















Día 23 de abril de 2015


09.30
Una experiencia de relaciones internacionales. Llevar la “Memoria histórica” a América. Negociar en la Habana
Dª. Pilar Pin. Catedrática de Enseñanza Media. Directora de Relaciones Institucionales de la Escuela de Finanzas de A Coruña. Fue Directora General de la Ciudadanía Española en el Exterior, dependiente de la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración del Ministerio de Trabajo
10.15.
Módulo práctico sobre la imagen personal.
Adecuación de atuendos y aspecto a la naturaleza de los actos sociales
Coordina Martha G. Peláez, asesora de Comunicación y formadora internacional.
Ponentes:
Alejandro Sierra Amoedo, estilista y diseñador. Master por la Universidad del Arte de Londres.
Uxía Avilés, maquilladora profesional. Experta en maquillaje social

11. Descanso
11.15.
Fotografía periodística y fotografía de actos sociales. Experiencias profesionales cerca de la Casa Real
Juan Caballero. Periodista gráfico
12.00
El introductor de eventos y su papel dinamizador en galas
María del Pino Fuertes de Armas. Asesora de Imagen y Protocolo. Formadora internacional.
12.45
Las relaciones públicas institucionales: experiencias y contrastes
Coordina Dr. David Caldevilla. Profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Dra.Estela Bernad. Profesora de la Universidad de Castellón
Dra Mónica Viñarás Abad. Coordinadora Grado en Publicidad y Relaciones
Públicas Universidad CEU-San Pablo. Madrid
Dr. Juan Enrique González Valles. Profesor de la Universidad Complutense de Madrid
Dra. Teresa Torres. Universidad Miguel Hernández de Elche
13.30.
Ceremonias históricas: las tres inauguraciones del Canal de Suez
Dra. María Teresa Otero. Profesora Titular de la Universidad de Sevilla. Ex directora de Días Nacionales de la Exposición Universal de Sevilla 1992.
14.15
Coloquio general
14.30. Fin de la sesión de mañana

16.30.
El rol social de la mujer, sexo, género, funciones y conflictos en la vida cotidiana
Dr. Modesto Barcia Lago. Abogado, ex decano del Colegio de Abogados de Pontevedra. Publicista.
17.15. Descanso
17.30. La caricatura política, entre la crítica y el humor. El contrapunto de la imagen del poder
Félix Caballero Wangüemert. Profesor del Área de Periodismo de la Universidad de Vigo.
18.15. Conferencia de clausura: “Origen, evolución y mitificación de los símbolos de Galicia: el escudo y la bandera”.
Dr. Eduardo Pardo de Guevara y Valdés. Profesor de Investigación del CSIC. Director del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento.

19.00. Lectura de conclusiones y clausura.

XV Edición de los Cursos de Comunicación y Protocolo de la Universidad de Vigo en Pontevedra y IV Jormadas Internacionales de Comunicación Institucional

Los días 23 y 24 de abril, la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de Vigo, Campus de Pontevedra, celebrarán las tradicionales “Jornadas de Comunicación Institucional a Imagen Pública y Cursos de Comunicación y Protocolo”, que este año alcanza su décimo quinta edición. Es la actividad más antigua y con más alumnos de cuantas celebra en su género la Universidad de Vigo, con un promedio por edición de más de 300. Asisten profesionales y estudiosos de España, Portugal y América. Periódicamente se publica un libro con sus ponencias y además este curso es seguido en todo el mundo, ya que la Uvigo Televisión la transmite en directo por Internet.

Este año, además, en el acto inaugural, le será rendido homenaje de agradecimiento a la Diputación Provincial de Pontevedra, y a la persona de su presidente, Rafael Louzán, por el apoyo que han bridando todos estos años a estas jornadas. A la Diputación, se le hará entrega de un pergamino que expresa este agradecimiento de los Cursos de Protocolo y Comunicación, en nombre de los más de 3.000 alumnos que los han seguido, y al propio Rafael Louzán, porque desde sus tiempos de vicepresidente fue siempre un firme apoyo en la gestión de las ayudas, se le ofrecerá un diploma como “profesor honorario”.

El acto inaugural será el día 22, a las 9 de la mañana. La Doctora Dolores del Mar Sánchez pronunciará la conferencia inaugural sobre tema “La documentación en el Protocolo: Fuentes, recursos y disposiciones fundamentales a lo largo de la historia”. Es titular de Historia de Derecho y de las instituciones de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y Coordinadora del Master Universitario en Protocolo, único oficial que existe en España.

Fernando Ramos, director del Curso, abordará el tema: “La transición de la monarquía en España: Errores y equívocos constitucionales en la abdicación de un rey y la entronización de otro, derivados del protocolo como lenguaje”. Otra conferencia interesante será “El Protocolo de la Iglesia y el Protocolo del Estado Vaticano” a cargo de Enrique Somavilla Rodríguez, doctor en Derecho y en Teología, delegado del Patrimonio cultural de la Provincia Agustiniana de España.

María Teresa Otero, profesora Titular de la Universidad de Sevilla y ex directora de Días Nacionales de la Exposición Universal de Sevilla 1992, tratará el tema “Ceremonias históricas: las tres inauguraciones del Canal de Suez”, y María Xosé Porteiro, ex diputada nacional y autonómica, relaciones Públicas do Concello de Vigo, hablará sobre “Relaciones públicas y comunicación institucional. Relato de una experiencia”. El tema “Protocolos y organización en los grandes eventos de empresa de marcas internacionales. Un ejemplo práctico: Vuitton”, lo abordará Martha G. Peláez, asesora de Comunicación y formadora Internacional, y presidenta de OIDECOM (Observatorio Iberoamericano de Estudios de Comunicación).

También figura en el programa Jorge Salvati, ex presidente de la Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo, OICP, presidente de la Asociación de Profesionales del Ceremonial de la República Argentina, cuya conferencia será “El Protocolo de Estado en América del Sur. Manifestaciones de imagen pública en las Repúblicas americanas”. Pilar Pin. catedrática de Enseñanza Media, directora de Relaciones Institucionales de la Escuela de Finanzas de A Coruña y ex Directora General de la Ciudadanía Española en el Exterior, expondrá “Una experiencia de relaciones internacionales. Llevar la “Memoria histórica” a América. Negociar en La Habana”.

Este año se incorpora un “Módulo práctico sobre la imagen personal. Adecuación de atuendos y aspecto a la naturaleza de los actos sociales”, a cargo de Alejandro Sierra Amoedo, estilista y diseñador, master por la Universidad del Arte de Londres, y Uxía Avilés, maquilladora profesional, experta en maquillaje social. “Fotografía periodística y fotografía de actos sociales. Experiencias profesionales cerca de la Casa Real” será expuesto por Juan Caballero, periodista gráfico, y María del Pino Fuertes de Armas. Asesora de Imagen y Protocolo, formadora internacional hablará sobre “El introductor de eventos y su papel dinamizador en galas”. Habrá un debate sobre “Las relaciones públicas institucionales: experiencias y contrastes” a cargo de expertos de varias universidades españolas: la Complutense de Madrid, la de Castellón, la Miguel Hernández de Elche y la San Pablo-CEU, de Madrid.

Finalmente, Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, profesor de Investigación del CSIC y director del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, dictará la Conferencia de clausura sobre el tema “Origen, evolución y mitificación de los símbolos de Galicia: el escudo y la bandera”.

Cualquier persona interesada puede matricularse electrónica y gratuitamente en www.bubela.uvigo.es. Los asistentes reciben un diploma de Títulos Propios de la Universidad. Está dotado con créditos ECTS equivalente a 20 horas lectivas, 1 crédito de libre configuración y 0.5 puntos para los funcionarios. Las sesiones se celebran en el salón de actos de la facultad de 9 de la mañana a 19.00 aproximadamente, con un descanso de 14.20 a 16.30.





Estas Jornadas y Curso cuentan con el respaldo de la Secretaría de Medios de la Xunta de Galicia, la Diputación de Pontevedra, El vicerrectorado de Campus, el Consello Social de la Universidad de Vigo, la Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo (OICP), la Sociedad de Estudios Institucionales, la Asociación de Técnicos de Protocolo de Galicia, el Instituto Iberoamericano de Estudios de la Comunicación (OIDECOM), Galicia Calidade y Terras Gauda. Además de la Universidad de Vigo, en estas jornadas están presentes profesores de las Universidades Complutense de Madrid, Sevilla, Nacional de Educación a Distancia, Miguel Hernández de Elche, Castellón y San Pablo-CEU de Madrid.

jueves, 8 de enero de 2015

La vida de Juan Carlos I recuerda el “exilio dorado” de su frívolo abuelo Alfonso XIII y no beneficia la imagen de la Corona


En los meses que lleva jubilado, el llamado “Rey emérito” –figura que por cierto no figura en la Constitución y que técnicamente es una creación del Gobierno Rajoy- está dando demasiado que hablar, a propósito de su vida de asueto y lujo que, inevitablemente, recuerda el “exilio dorado” de su abuelo Alfonso XIII, que acabó de rematar el mal recuerdo y la mala imagen que su paso por la historia dejó en los españoles.
La última noticia dentro de ese periplo que lo está llevando por los mejores restaurantes de España, en lo que debe ser un agotador esfuerzo, la distribuyeron las agencias de prensa, con relación al modo y lugar en que Juan Carlos, alejado de su familia (en lo que él mismo calificaba en sus discursos de “fiestas entrañablemente familiares”) pasó el fin de año. Como se ha publicado, escogió el lujoso barrio de Beverly Hills de la ciudad de Los Ángeles para decir adiós al 2014. Anteriormente pasó la Nochebuena con sus hermanas, las infantas Pilar y Margarita, con su hija mayor, la infanta Elena, y los hijos de ésta, y comió en Navidad con Felipe y Letizia.
Juan Carlos fue visto en Los Ángeles en el lujoso restaurante 'The Ivy'. Conviene recordar que el ex Rey va acompañado de una escolta que pagan los contribuyentes españoles y que además perciben elevadas dietas internacionales cuando salen al extranjero. O sea, que el concepto de “viaje privado” no es exacto. Desde luego, de la que nada se supo es de su esposa, la otra emérita, que se supone pasó estos días en Londres, con su familia. Además, si no viajó en línea regular y se desplazó con un avión de las Fuerzas Aéreas, la factura para el Estado habrá que tenerla en cuenta.
¿Pero, y por qué hablamos de semejanzas?
Cuenta Pilar Eyré, a propósito de la decadente vida del abuelo de Juan Carlos, que “cuando desembarcó en el muelle de Marsella, Alfonso XIII –tras ser expulsado por los españoles- parecía un distinguido viajante de comercio. Iba con traje y sombrero” Recuerda esta experta en las historia de la Casa Real, que “en el muelle sólo lo esperaba el embajador Quiñones de León, que le dijo que la reina iría directamente a París. Un taxi lo condujo al hotel, pero don Alfonso prefirió pasar esa noche en Hotel de París, de Montecarlo, en cuyo bar lo fotografiaron los periodistas franceses”. Al pie de las fotos que presentaban al despreocupado ex rey tan feliz se podía leer: “El rey playboy degustando el cóctel Alfonso XIII que ha inventado el barman Emile”.
Rijoso, como siempre, se reservó una suite en el hotel Meurice para recibir a sus amantes o simples meretrices de ocasión. Ya se sabe cómo acabó su matrimonio con la reina Victoria Eugenio, quien llegó hasta por reclamarle la dote en un largo pleito. ¡Curiosa coincidencia la triste historia de este matrimonio con la de su nieto!

Pero lo cierto es que, Alfonso XIII no lo pasó mal. Dice Eyre que “se convirtió en un nómada de lujo, dedicado a deambular por París, Roma, la Riviera, Cannes, los cotos de caza europeos, el Hotel Semíramis de Egipto o Deauville, en cuyo casino jugaba a le chemin de fer cuya apuesta mínima eran 80 libras. Era una figura decadente y patética, con los ojos tristes de todos los desterrados”
En circunstancias bien distintas, el rey jubilado esté empezando a llevar una vida parecida, si nos atenemos a lo que se va sabiendo y viene publicando la propia prensa más cortesana y menos critica. Según este recuento, es ex monarca ha realizado varios viajes internacionales durante estos meses. En octubre se desplazó hasta Reino Unido para presenciar un partido de fútbol entre el Manchester City y el Tottenham invitado por el propio presidente de los ‘citizens’, Khalodoon Al Mubarak. Un mes más tarde, en noviembre, viajaba a Abu Dabi, con la intención de disfrutar de uno de sus deportes favoritos, la Fórmula 1.

Durante estos seis meses el Rey ‘saliente’ no ha parado. Juan Carlos ha frecuentado sus restaurantes favoritos de Madrid: El Bodegón, Casa Botín, El paraguas, Currito, Horcher o el Aspen de La Moraleja. También se ha sentado a la mesa en establecimientos de otras comunidades como el Celler de Can Roca, que se encuentra en Girona, Amparito Roca, en Guadalajara, o el Arzak de San Sebastián.

De lo que se dice trabajar, ha trabajado más bien poco, no se cuentan más allá de una docena de compromisos, entre ellos un viaje a Colombia y la entrega de algunos premios. Habrá que ver qué ocupaciones asume el ex rey en los meses venideros. Realmente, a falta de un Estatuto de la Corona, asunto pendiente desde antes de su abdicación, y que su nuevo “cargo” es una invención improvisada, habrá que ver de qué modo justifica Juan Carlos I el sueldo que cobra y los privilegios que conserva, sin la menor responsabilidad.

A nadie se le escapa que este ex rey, de trayectoria personal tan poco ejemplar –que hasta le obligó a pedir perdón a los españoles- tiene que encontrar su sitio. Y que convertirse, como alertan las evidencias visibles, en un jubilado de lujo a cuesta de los españoles, va a repercutir en la –se diga lo que se diga- dañada imagen de la Corona que los asesores de su hijo tratan de recomponer, mediante falsos espejismos de que la institución ha cambiado. O sea, que más discreción y menos gastos.


Primera Pascua Militar de Felipe VI y repetido discurso a los militares con las conocidas confusiones constitucionales


En una conferencia pronunciada en Vigo, el general Félix Sanz Roldán, ahora jefe del CNI, y entonces presidente de Junta de Jefes de Estado Mayor, reconoció que los famosos “Pactos con los Estados Unidos” fueron una cesión de soberanía. En la soberanía nacional pensaba yo, a propósito de la decisión norteamericana de incrementar su despliegue en suelo español, cuando escuchaba el discurso de la Pascua Militar de Felipe VI, tratando de hallar alguna idea nueva que no fueran los manidos tópicos de siempre y, sobre todo, la reiteración en equívoco, tan peligroso para la mentalidad de los militares de que el mando que ejerce el Rey sobre los ejércitos es meramente simbólico, ya que tal mando efectivo corresponde al poder civil; es decir, al Gobierno. O sea, que seguimos alimentando la misma confusión constitucional.

El joven monarca sigue alimentando confusiones, Gusta en decir como su padre, que tiene una especial relación con los militares, distinta de la que puede mantener, por ejemplo, con los empleados de correos o los profesores; porque “él es uno de ellos”. Los militares son una institución del estado, formada por ciudadanos comunes, tan honorables como los electricistas o los fontaneros, con una misión concreta: mantener una fuerza en presencia para la defensa nacional, en la que, a la hora de la verdad, nos integramos todos los ciudadanos. Y no son ni pueden ser otra cosa, contra lo que el manido discurso de los Borbones insiste en hacer creer.

 Bases americanas al fondo
 
Pero no se puede obviar que sobre este seis de enero planea nuestras especiales relaciones defensivas con los Estados Unidos, de tan mala experiencia, si nos atenemos a los hechos a los que ahora me referiré, y dejando al margen el episodio de Palomares, en que estuvimos a punto de sufrir un desastre nuclear, cuando tras el choque de dos aviones, perdieron varias bombas atómicas, cuyo rescate fue digno de un filme de Berlanga.

Hace tiempo que Kissinger, secretario de Estado norteamericano, dejó claro que toda la política exterior de su país no tenía otro objeto que su nación fuera la más poderosa de la tierra, con las líneas o acciones que le conviniera en cada caso. Más claro, imposible. La misión principal de la unidad de marines desplegada en Morón –que se quiere incrementar- es “la ejecución de operaciones de respuesta ante crisis, contingencias de ámbito limitado y operaciones logísticas para proteger a ciudadanos norteamericanos, instalaciones y otro personal que se designe en regiones del norte y oeste de África”, según informó el Gobierno español. Con ser amplias, esas no son las únicas tareas a las que pueden dedicarse. Depende de lo que, como dijo Kissinger le interesa a los norteamericanos en cada momento. En cuanto a Rota, el ínclito Zapatero ya les había dado todas las facilidades para la ampliación de su despliegue naval. Despliegue a la carta, sin la menor discusión.

A los americanos ahora la cosa les corre prisa. Madrid ni Washington quieren dejar el asunto para el Parlamento salido de las próximas elecciones, en el que quizá no haya una mayoría tan clara para aprobarlo. Y el Gobierno no oculta su propósito de pactar la reforma con el PSOE, que gobierna además la comunidad andaluza, donde están las bases de Rota y Morón. Pero la decisión de los norteamericanos exige modificar el convenio de Defensa. Pero no va a ver problema con el PSOE en este sentido.

Con respecto a la soberanía y a la sombra de los Estados Unidos sobre nuestra política de defensa, quiero recordar dos cosas: Angel Viñas, catedrático de Estructura Económica, en su libro “Los pactos secretos de Franco con Estados Unidos”, reveló el modo en que Franco subordinó 1953 la legislación española a los intereses norteamericanos. Dice Viñas que el convenio defensivo España-Estados Unidos implicaba la autorización para que en nuestro país se ubicaran fuerzas de Estados Unidos y personal militar y civil de tal nacionalidad al servicio de las mismas. Las fuerzas armadas, uno de los más claros exponentes de la soberanía de un Estado. Fue una contradictoria concesión vergonzante.

Si el franquismo había hecho dejación de algunos atributos de la soberanía en relación con las modalidades de utilización de las bases, el retroceso no sería menos profundo en el ámbito jurisdiccional. Dice Viñas que lo que no supieron los españoles es que, “a la zaga de los convenios de 1953, el régimen aceptó un estatuto jurisdiccional para los norteamericanos que constituía ni más ni menos que una derogación del sistema jurídico español, elaborado naturalmente al margen del normal proceso legiferante de España. Por añadidura, tal derogación fue secreta, pues secreto fue su fundamento”. Es decir, que podía ocurrir -y ocurrió- que un ciudadano español que tuviese problemas jurídicos con estadounidenses no sólo se viera desamparado por la ley, sino que además ignoraría el motivo, dado que el texto de los acuerdos en materia jurisdiccional fue, aparte de anómalo, secreto. Si un norteamericano cometía –como cometieron- un delito en España quedaba amparado por su fuero personal y no podía ser detenido ni procesado por las autoridades españolas.

Y así se mantuvo la situación hasta 1970, aunque dudo de que todo o parte de aquellas cesiones vergonzantes no estén de algún modo o espíritu vigentes. Aznar, en este sentido, fue muy tolerante en la etapa Bush. En materia civil, el silencio de los convenios fue casi absoluto; no obstante, se estableció en el acuerdo técnico secreto y en el de procedimiento número 16 una cláusula de inmunidad de jurisdicción a cuyo tenor los “miembros de las fuerzas de Estados Unidos no estarán sujetos a la jurisdicción civil de los tribunales o autoridades españoles por actos u omisiones originados por el cumplimiento de sus deberes oficiales”.

El segundo y tan grave aspecto de nuestras relaciones con los Estados Unidos es que, cuando el ejército marroquí, disfrazado de “Bandas rebeldes” nos atacó en Ifni, España no pudo usar el armamento entregado por los Estados Unidos en defensa de nuestros intereses, porque los famosos acuerdos prohibían el uso de esas armas y dotaciones contra países aliados o amigos de los norteamericanos, como era y es Marruecos.

Visto el pasado, yo no me fiaría mucho, llegado el caso.

 



El primer discurso de Felipe VI en Navidad defraudó por los lugares comunes y las omisiones imperdonables


Se considera que el paradigma del discurso político es aquel que Shakespeare pone en boca de Marco Antonio en el drama “César”, cuando aquél, tras el asesinato del emperador, obtiene licencia de Bruto y los conjurados para hablar a la plebe. Marco Antonio, en su relatorio fúnebre no hace otra cosa que alabar a Bruto y a sus cómplices por ser “hombres honrados”, pero maneja las palabras de tal modo que va elevando la temperatura de la masa, pues consigue que ésta interprete como él quiere todo lo contrario de lo que aparentemente dice. Eso es la técnica del “metalenguaje”: decir una cosa de tal modo que se entiende otra.
Yo tuve esa sensación escuchando a quien a sí mismo moteja de “Primer Rey Constitucional” (lo que me hace preguntarme qué era entonces su padre), pues si discurso, técnicamente impecable en secuencias, elevaciones de tono y el resto de los recursos expresivos que denota un buen preparador y entrenamiento, me recordaba a Marco Antonio en la pieza invocada: sobrevolaba las cuestiones candentes de modo tan hábil que muchos creerán  que realmente las ha abordado a fondo. Y no fue tal cosa.
Expresemos nuestra perplejidad por la ausencia en su discurso de la alusión directa a las víctimas del terrorismo, precisamente en un momento en,  que gracias a las imprevisiones del Gobierno, los más terribles y no arrepentidos asesinos están saliendo de las cárceles, para escarnio y vergüenza de la nación toda. Pero eso, pese a la gravedad del caso, no ha sido lo peor.

¿Puede el jefe del Estado no hacer la menor alusión al hecho de que una de las personas que tienen el mismo derecho que él mismo (en el orden que sea) a ostentar su magistratura es reo de una causa ordinaria, con consecuencias imprevisibles que en todo caso afectan a la propia imagen de la institución?

¿Dónde están los cambios, la transparencia y la valentía que se espera de un tiempo nuevo?
Hace tres años, tras el estallido del caso Urdangarín, uno de los periodistas que mejor conoce la Casa Real y la Monarquía, el ex director del diario monárquico ABC, escribía unos días antes del famoso discurso de Navidad de Juan Carlos I, cuando dijo aquello de que “todos somos iguales ante la Ley”: “Para superar la crisis de imagen que haya podido sufrir, o esté sufriendo la monarquía, es preciso que ésta se gubernamentalice. Lo que consiste en que la Jefatura del Estado, como sucede ahora pero asistemáticamente, se convierta en un instrumento institucional al servicio de los intereses nacionales”.
Esta es la cuestión: ¿Quién escribe y cuál es la sintonía de su contenido con el propio Gobierno? Como recordaba Zarzalejos, el ejecutivo británico es “Gobierno de su Graciosa Majestad”. Y cuando se abre el Parlamento, la Reina lee el discurso que le prepara el premier y su gabinete Algo parecido ocurre con el resto de las monarquías parlamentarias de Europa. Como subraya el periodista vasco, “el jefe del Estado sirve a los intereses de la nación bajo el criterio del Gobierno, con el margen de decisión propia lógico pero estrictamente limitado. El modelo británico es el más precoz y sólido de monarquías parlamentarias y otras, como la noruega, danesa u holandesa -incluso la belga- no difieren en demasía. Así, cuando habla el titular de la Corona la sociedad respectiva sabe que a su través se está pronunciando institucionalmente el propio Gobierno.”

¿Qué ocurre en España? Tradicionalmente se ha entendido que el Rey y sus asesores redactan los mensajes institucionales que, antes de ser emitidos han de ser revisados por el Gobierno, ya que no puede o debe haber disonancia entre el papel del monarca y el ejecutivo que, a través de las urnas, han elegido los ciudadanos. ¿O no? Zarzalejos, que no es precisamente republicano dice que Gobierno democrático de España, al margen de su color, ha de expresarse a través del Rey en las ocasiones más solemnes y en sus intervenciones más significativas.
Y añade: “No basta con el carácter simbólico de la Corona: hay que dar el paso de engarzarla eficientemente en el sistema operativo de la gestión de los intereses públicos y ofrecer la certeza de que la Jefatura del Estado, siempre cuidando a través del Jefe de su Casa (que tiene categoría de ministro) de que su perfil constitucional, moderador, arbitral y apartidista no padezca nunca, responde a los dictados de las urnas a través de su simbiosis con los Gobiernos queridos por el pueblo y el Congreso”.
¿Debe el Gobierno meter mano en lo que dice el Rey o éste debe pronunciarse libremente sobre lo que le apetezca?
En el interesante libro de Manuel Soriano, “Sabino Fernández Campo. La sombra del Rey”, donde se hacen interesantes revelaciones que sólo se conocían en la Zarzuela (como que el conde de Barcelona pretendió que le otorgaran el tratamiento de “Rey” del que ahora disfruta su hijo o el sufrimiento del leal edecán por las escapadas del monarca, con frecuencia más atento a sus impulsos de bragueta que al interés del Estado), se menciona el caso del discurso de Navidad de 1990, en el que Felipe Gonzáles eliminó las referencias a la corrupción que ya estaba en su apogeo e introdujo un ataque a la prensa por su creciente contenido crítico hacia su Gobierno.
Felipe no tuvo dudas. Ni creo que las haya tenido Rajoy. O sea, que los ciudadanos deberíamos tener claro hasta dónde lo que escuchamos sale directamente del ejecutante o de otros.

El primer discurso navideño de Felipe VI ha sido un discurso decepcionante, y cabe preguntarse hasta dónde estaba pactado, medido y sintonizado con el Gobierno. Desde luego, coincidimos con Zarzalejos cuando dice que cuando el Rey habla (dentro de un lógico margen de autonomía) no debe perderse el horizonte de quién es realmente y, en consecuencia debe hablar en sintonía con el ejecutivo, “que sólo ha de poner en su boca ideas, proyectos, iniciativas y propuestas transversales, que integren a la inmensa mayoría de los ciudadanos y colaboren al entendimiento entre todos y a la convivencia”.
Y en fin, quizá no haya que echarle toda la culpa a este Rey tan bien “prepao”. De todos modos, como dice el exdirector de ABC, los ciudadanos tienen derecho a ser exigentes con sus gobernantes y reclamar de la Corona la ejemplaridad y el servicio a los intereses nacionales que la justifican.
En este caso, el primer discurso de Navidad se ha justificado más bien poco.

 

jueves, 18 de diciembre de 2014

La Guardia Real cuesta 45 millones de pesetas, lo que parece excesivo por las funciones exclusivas que cumple


Exista una notable diferencia entre la Guardia Real española y las Unidades del Ejército Británico que tienen encomendada la custodia y resguardo de la Corona. La primera no tiene otra misión que la establecida en el en el artículo 6.º del Real Decreto núm. 434/1988: "Proporcionar el servicio de guardia militar, rendir honores y dar escoltas solemnes a S.M. el Rey y a los miembros de Su Real Familia que se determinen, prestando análogos servicios a los jefes de Estado extranjeros cuando se ordene". Lo cual se concreta además en otra serie de aspectos más específicos, como prestar la guardia militar en las diversas residencias que usa la familia real y en otros lugares a dónde se desplacen como los reales sitios.

Además, como soldados de parada, hacen las labores propias de escoltas, honores, saludos, etc. en todo tipo de actos, incluidos los fúnebres. En ese sentido, es una unidad vistosa, tanto sus unidades a pie como a caballo. En el mismo sentido, escoltan a jefes de Estado extranjeros y les prestan los honores correspondientes. Luego cumplen otra serie de misiones logísticas y administrativas.

Pero la diferencia más acusada entre la Guardia Real Española y las Unidades asignadas a la Guardia de la Reina de Inglaterra, es que éstas son unidades normales del Ejército Regular, sujetas además a las mismas vicisitudes en campaña y las misiones en el extranjero, donde recientemente han sufrido bajas. En tiempo de guerra, las unidades de la Guardia son las primeras en entrar en combate y tienen especial orgullo en ser ejemplares, como demostraron en la II Guerra Mundial.

Yo me pregunto si se justifica en estos tiempos una Guardia Real tan numerosa, con 1.500 efectivos, que cuestan a los españoles 45 millones de pesetas al año. Y si no se podía reducirla sensiblemente y que, como se hacía en tiempos de Alfonso XIII, y de ello abundan las pruebas documentales, todas las unidades del Ejército pasaran por el servicio de custodia y guardia del Rey.

Desde el punto de vista administrativo, la Guardia es una unidad más de las Fuerzas Armadas, de modo que para los oficiales es un destino más en su carrera. Por ello, no tengo duda, de que si así se dispusiere, acudirían sin el menor reparo a las misiones semejantes a otras unidades regulares, donde fuere. Es más, creo que muchos de ellos ya habrán cumplido o van a cumplir servicios en el exterior. Por lo tanto, creo que vendrían bien a la imagen y prestigio de la mencionada guardia acercarse a lo que es habitual en otras unidades, como ocurre en Inglaterra. Y me aventuro a pensar que tanto los suboficiales como la tropa compartirían con gusto esas encomiendas.

Dejarían de ser soldaditos de parada (ya sé que ganan todas las maniobras y que desfilan que es un primor) para convertirse en soldados de verdad, como los demás, como hemos sido los demás, en nuestro tiempo, y también desfilábamos con gracia, soltura y ritmo.

¿Se justifica el costo de la Guardia Real con lo que hace? ¿Qué va a pasar con los pretendidos aires modernizadores que el Rey está introduciendo. ¿Para qué una guardia militar si, para empezar, ni siquiera va a seguir la liturgia del día militar, con el izado y arriado de bandera y honores a los caídos, que ahora será una ceremonia extraordinaria en días señalados?  Eso han anunciado. Yo quiero verlo.

Deberíamos tomar nota de cómo hacen las cosas los ingleses.

Los regimientos británicos (De a pie) conocidos como "La División de la casa" que prestan la guardia a la Reina de Inglaterra son los “Grenadier Guards”, “Coldstream Guards”, “Scots Guard”,  “Irish Guards”,  “Welsh Guards” (estas tres últimas las Guardias Escocesa, Irlandesa y Galesa)

La Guardia Coldstream es regimiento más antiguo del Ejército británico, formado en 1650 durante la Guerra Civil inglesa, en tiempos de Oliver Cromwell. A considerable distancia de la antigüedad de los regimientos españoles, como los propios británicos reconocen.

Pero a diferencia de la Guardia Real española, los regimientos que custodian a la Reina de Inglaterra, han sido desplegados en Irlanda del Norte, en los Balcanes, en Irak y Afganistán. O donde haga falta. Aparte de ello, cualquier unidad de la Commonwealth puede proporcionar la guardia. En muchas ocasiones, la brigada de infantería de los Gurkhas, el Regimiento RAF y la Infantería Real de la Marina han proporcionado guardias, así como otros países de la Commonwealth.

La Guardia participan todos los años en la "Trooping the Colour", un tradicional desfile de los principales regimientos de Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda del Norte y la Mancomunidad Británica o Commonwealth que se realiza cada año desde el siglo XVII para celebrar el cumpleaños real desde 1748. La gran parada se realiza en Londres en el parque de Saint. James.

Pero pese a su vistosidad, en la práctica no se diferencian en nada cuando tienen que acudir a donde los manden como a la más vulgar unidad de Infantería.



martes, 2 de diciembre de 2014

A los seis meses de la abdicación de Juan Carlos I, la Monarquía pretende reinventarse con gestos irrelevantes

El pretendido nuevo estilo son una serie de detalles menores presentados como grandes novedades, acuciados por la necesidad de aparentar modernidad

Estos días, los turiferarios más conocidos, los periodistas de cámara de mayor renombre, los émulos de los que se cambiaron por las mulas de Fernando VII, lanzan las campanas al vuelo, despliegan la trompetería más servil para proclamar su goce por la gran efemérides, se cumplen seis meses de que el sucesor del Caudillo a título de Rey cambió su rol de Rey activo por Rey honorario, meritorio o vaya usted a saber exactamente qué. Insólita figura, duplicidad no contemplada en la Constitución, que tanto se invoca como texto inamovible cuando conviene.
Veamos las grandes novedades de Felipe, a tenor de lo que publica la Casa Real y propalan sus más leales y entusiastas siervos.
-- Prohibir a los miembros de la familia real que trabajen para empresas públicas o privadas. Sólo podrán desarrollar las actividades institucionales que les encargue el Rey o, en su caso, el Gobierno, cuando requiera su aprobación. Pero eso ya caía de cajón, ya que podían ser considerados como “funcionarios” que cobraban del Estado hasta ahora. Lo anormal es lo que ha venido pasando y pasan.
-- Los miembros de la familia de Felipe VI, que no formen parte de la familia real, no desarrollarán actividades institucionales ni percibirán retribución del presupuesto de la Casa del Rey. De momento, no sabemos si la infanta Elena está dentro o fuera de ese concepto de familia, porque la siguen mandando a representar a la Corona a los más diversos menesteres.
-- El establecimiento, antes de que finalice 2014, de un régimen jurídico de los regalos recibidos por los miembros de la familia real. Lástima que no alcance la devolución de otros que no sólo se disfrutaron, sino que se pulieron y cuyos beneficios aparecieron en Suiza, como la venta de la isla de Cortegada, en Galicia.
-- La aprobación de un código de conducta para el personal de La Zarzuela que incorpore principios de buen gobierno. ¿Para qué? Todo el personal de la Administración del Estado debe cumplir sus deberes con probidad y honradez.
-- A partir de 2015, las cuentas de la Casa del Rey estarán sometidas a una auditoría externa realizada por la Intervención General del Estado. ¿Qué cuentas? ¿Sabremos de verdad lo que cuesta la Casa Real o sólo el presupuesto oficial específico, que deja fuera los costos de la Institución que cubren Hacienda, Interior, Defensa, Transportes y Asuntos Exteriores?
Estos últimos días, se han añadido “como novedades relevantísimas” medidas tan renovadoras como
-Cambio del mástil de la bandera en el Complejo de la Moncloa y reducción a cuatro ocasiones, la ceremonia ordinaria de izado y arriado.
-Supresión de la expresión “Que Dios guarde” en el encabezamiento de las invitaciones de la Casa Real.
-Clasificación de los ciudadanos en función de sus tendencias sexuales, convirtiendo en “un colectivo” a los heterosexuales; de modo que los ciudadanos no se seleccionan por lo que son o representan, sino por sus pulsiones más íntimas.
¿Y qué pasa con los privilegios de que gozan los miembros de la familia del Rey en cuanto a viajes, uso de zonas Vips de los aeropuertos, escoltas (incluido el justiciable Urdangarín? Salvo lo que ahora se nos presenta como núcleo reducido de la familia, ¿se suprimirán los otros miembros de la familia (infantes) en el orden de precedencias del Protocolo oficial que trasladan al presidente del Gobierno, elegido por los ciudadanos y demás cargos democráticos, a partir de la 8ª plaza?
La monarquía es la misma de siempre, con apenas un pobre maquillaje.
¡Ah!, pero están muy contentos. Las tres personas mejor valoradas de España, en el escenario político son Felipe I, Letizia Ortiz y Pablo Iglesias.
Es que éste es un país con mucha guasa.